La Educación de Posgrado en España

    España sigue siendo uno de los países de la OCDE que menos invierte en educación, no sólo a nivel primario y secundario (considerada educación gratuita y universal en nuestro país), sino lo que es peor a nivel de Posgrado. El sector privado viene aprovechando desde hace decenios esta carencia del sector público, y me parece muy bien, la experiencia estadounidense ha evidenciado que las mejores Escuelas de Negocios son las privadas, las patrocinadas por las grandes corporaciones multinacionales que a tanto antiglobalizador exaltan. En España tenemos la suerte de contar con Escuelas de Negocio de prestigio internacional, que se lo han ganado a pulso, a fuerza de trabajar, de competir con los norteamericanos y con el resto de Europa. Cito por ejemplo a ESADE, al Instituto de Empresa, a la Escuela de Administración de Empresas, a IESE, a EADA. Cada vez son más los latinoamericanos que optan por España en su formación de posgrado frente a las alternativas, muy atractivas, estadounidenses. También el número de estudiantes europeos ha crecido, incluso el de los propios norteamericanos que empiezan a abrirse a otras posibilidades de ver el mundo de los negocios.

    La formación privada es un negocio, pero por encima de todo sigue siendo formación. Ello exige estrictos exámenes de ingreso en las prestigiosas escuelas. Las clases son cada vez más interactivas y ya no sólo se aprende de la perorata de los profesores (de ello las clases magistrales están casi prohibidas en la mayoría de Escuelas de Negocio), se aprende del resto de los compañeros, interactuando con ellos, trabajando en equipo, pensando como un único cerebro, en definitiva, tratando de emular, la realidad de la vida empresarial. Pero además de la exigencia que se debe pedir a los estudiantes se debe exigir, y mucho, a los profesores.  Éstos no sólo han de ser expertos en la materia que imparten, deben ser pedagogos, saber motivar al grupo, reconducir las discusiones descarriadas, ayudar profesionalmente a los estudiante cuando éstos concluyan sus estudios y, sobre todo, deben investigar. Sin investigación académica no se avanza en ninguna de las disciplinas y sin avance no hay posibilidad de innovación pues no se transmiten nuevos conocimientos a los estudiantes.

    Pero el profesorado también debería verse como un gran activo de una Escuela de Negocios, hablamos tanto de los millones que se pagan por los fichajes en los equipos de fútbol, y nos olvidamos que quizá sería conveniente pagar millones para contratar los mejores profesores del mundo. Contratando los mejores profesores del mundo conseguiríamos situar en la delantera mundial a las Escuelas de Negocio españolas, atraeríamos los mejores estudiantes del mundo y contaríamos con auténticos profesionales y, lo que es más importante para una economía, con un ejército de innovadores y emprendedores dispuestos a todo para sacar adelante su proyecto o sueño empresarial. Recuerden que España está a la cola de la Eurozona en lo que se refiere a emprendedores y sin emprendedores no hay crecimiento económico ni desarrollo ni bienestar ni incremento en la calidad de vida. La inversión en educación es una apuesta de inversión con elevada rentabilidad asegurada.

Pablo Peyrolón

ppeyrolon@enlacesfinancieros.com

http://www.pablopeyrolon.com