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3. Identifique su perfil Tradicionalmente se han establecido tres perfiles de inversor en función de los valores en los que se invierte el dinero. Sin embargo, existen tantos perfiles como inversores, ya que para cada uno hay una sola combinación ideal, que únicamente puede conocerse estudiando cada caso particular. La política de inversión que usted elija dependerá de numerosos factores. Su situación financiera; cuáles son las fuentes, frecuencia, estabilidad y cantidad de sus ingresos; el plazo —corto, medio o largo— que se ha marcado para rentabilizar su inversión; cómo le pueden afectar el riesgo y los cambios en el valor de sus inversiones, así como la cantidad de capital que necesita invertir para lograr sus objetivos. Lo primero que debe tener en cuenta es que invertir lleva implícita una dosis de riesgo. Cada activo tiene su propio riesgo, y esto incluye los fondos. El riesgo del activo se puede definir por la volatilidad y la correlación que éste tiene con el mercado de referencia (lo que se conoce como beta). Hay que tener en cuenta que no se puede generalizar; puede haber acciones con poca volatilidad y bonos con mucha. Sin embargo, no debe confundir volatilidad con riesgo, ya que la primera es tan sólo una más de las variables del segundo. Por ejemplo, si usted invierte a largo plazo, la volatilidad no es uno de los principales factores a tener en cuenta. La volatilidad no mide el rendimiento de la inversión. Si por el contrario actúa en función de las fluctuaciones temporales, estará haciendo caso a la volatilidad y su inversión será a corto plazo. En resumen, si usted es un inversor a largo plazo debe asumir como normal la volatilidad que se produzca en las acciones en el corto plazo. También ha de tener en cuenta que el riesgo que asume cuando decide invertir en mercados de fuera de Europa no tiene por qué ser mayor. Puede optar por los fondos de inversión internacionales, en los que debe tener en cuenta que hay tres fuentes de riesgo: el propio del mercado de ese país, el de elección de los valores que compondrán su cartera y el de tipo de cambio de la divisa local respecto al euro. El riesgo debe entenderlo en dos supuestos: a la hora de comprar en Europa y cuando se plantee hacerlo fuera de Europa, ya que en lo que respecta a las divisas, la correlación de los mercados europeos con el euro es más fuerte que la del Dow Jones respecto al dólar. Lo segundo que debe tener en cuenta es determinar el plazo que se ha marcado para rentabilizar su inversión. En función de cuándo quiera hacerlo debe analizar las posibilidades que le brindan los distintos mercados en cada plazo, ordenarlas y discriminarlas en función de riesgo de cada una, y elegir aquéllas que ofrezcan una rentabilidad mayor para el nivel de riesgo asumible. La composición de su cartera dependerá entonces del tiempo que se dé para recuperar la inversión y del riesgo que desee correr. Los valores más volátiles pueden ayudarle a sacar muchas rentas en poco tiempo, aunque también cabe la posibilidad de que pierda en la misma proporción, mientras que, a largo plazo, este elemento no es determinante para el beneficio final de una cartera. El tercer punto que ha de tener muy claro cuando vaya a componer su propia cartera es la diversificación entre distintos tipos de activos. En función de los dos elementos vistos anteriormente, el riesgo y el plazo al que va a someter a su inversión, debe escoger de forma concienzuda entre las distintas posibilidades que le ofrece el mercado, intercalando activos de la zona euro con otros del resto de los mercados, y productos con tendencia a la volatilidad con otros garantizados. A continuación le proponemos cinco claves que le ayudarán a la hora de escoger los activos en función del riesgo.
En función del plazo, la composición de cada una de estas carteras debe modificarse también. Si su inversión se plantea a largo plazo, no debe hacer ascos a la bolsa a pesar de que usted sea muy conservador. En series largas, la bolsa es la inversión más rentable y siempre sube. Ahora bien, los valores y los índices cambian con el tiempo, por lo que la visión a largo plazo no debe traducirse en comprar y esperar; tendrá que hacer cambios por el camino.
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